BRUSELAS, 26 Feb. (EUROPA PRESS) – Hoy, la Comisión Europea ha dado un paso firme al presentar una reforma que pretende poner orden en el caos del tráfico de armas de fuego dentro de nuestra querida Unión Europea. La idea es clara: necesitamos un marco común que no solo tipifique como delito la creación, compra y difusión ilegal de planos para imprimir armas de fuego en 3D, sino que también establezca sanciones adecuadas para quienes se atrevan a jugar con fuego.
Un peligro creciente
La vicepresidenta Henna Virkkunen ha dejado claro que el tráfico ilegal de estas armas es un peligro serio para todos nosotros. En un contexto geopolítico cada vez más complejo, donde las amenazas pueden surgir por cualquier rincón gracias a nuevas tecnologías y redes transfronterizas, no podemos quedarnos parados.
No se trata solo de hablar; se proponen penas mínimas contundentes: dos años tras las rejas por diseñar o difundir esos planos mortales, cinco años si hablamos de poseer armas o municiones ilegales, y hasta ocho años por el tráfico ilegal. Esto no son palabras vacías; es una necesidad urgente para cubrir los huecos que deja la fragmentación actual entre países europeos.
Aprovechando esta oportunidad, Bruselas también plantea una armonización más amplia contra el tráfico ilegal de todo tipo de armas. Se habla incluso de regular la compraventa ilegal y la posesión no autorizada tanto de armas como de sus componentes. Es momento de actuar porque la seguridad no puede esperar.

