En Cantabria, la historia de Richter nos toca el corazón. Este pequeño Saimiri, que nació junto a otros tres hermanos, fue desafortunadamente rechazado por su madre. Maribel Angulo, la dueña del zoo de Santillana del Mar, cuenta que la madre «no le daba de mamar» y que, aunque su abuela lo acogió con cariño, no podía alimentarlo. Así fue como Richter se convirtió en un miembro más de la familia Angulo.
Un peluche como salvavidas
Con solo unos días de vida, sus nuevos cuidadores decidieron llevarlo a casa y alimentarlo con biberones. Pero no solo eso; para ayudarle a sobrellevar la ausencia materna le regalaron un peluche. Al igual que Punch, el famoso mono japonés que ha conquistado las redes sociales, Richter encontró en su nuevo amigo un refugio emocional. Maribel explica que estos peluches tienen un poder terapéutico increíble: «Siempre van agarrados del pelo de sus madres… les transmite calor y seguridad». Y así es como este pequeño encontró algo parecido a lo que había perdido.
Tras meses de cuidados y amor familiar, llegó el momento de reintegrar a Richter con su manada. El proceso no fue fácil; los cuidadores tuvieron que deshumanizarlo para que dejara de verlos como sus padres. Ahora, ya tiene un año y dos meses y está plenamente integrado con otros Saimiri en el zoológico. Sin embargo, ¡no todo ha cambiado! Richter aún lleva consigo su querido peluche mientras juega entre las ramas más altas.
De vez en cuando regresa para pasar tiempo con sus ‘padres humanos’, recordándonos que el amor puede adoptar muchas formas y que incluso los animales necesitan ese abrazo cálido para sanar.

