La Casa Blanca ha lanzado un mensaje claro este martes: para el presidente estadounidense, Donald Trump, “la primera opción es siempre la diplomacia”. Sin embargo, como quien juega a dos bandas, no se olvida de mencionar que la posibilidad de recurrir a la “fuerza letal” está ahí, latente, lista para activarse si las circunstancias lo exigen.
Mientras tanto, en medio de conversaciones indirectas con Irán sobre su programa nuclear, surge un aire tenso. La portavoz Karoline Leavitt defendió que Trump es el que toma las riendas de las decisiones cruciales y descalificó cualquier rumor exagerado sobre un posible ataque. “Cualquiera que especule desde la sombra sin fuentes identificadas no tiene ni idea de lo que habla”, sentenció.
Un Éxito Cuestionable
Aprovechando la ocasión, Leavitt recordó los bombardeos estadounidenses en junio de 2025 contra instalaciones nucleares iraníes, afirmando que fueron “una misión absolutamente exitosa”. Pero aquí viene lo interesante: esos ataques dejaron más de 1.100 muertos en Irán y han alimentado dudas sobre su efectividad real. Las autoridades iraníes han repetido hasta el cansancio que su programa nuclear es pacífico; sin embargo, el enviado estadounidense Steve Witkoff ha encendido las alarmas diciendo que Teherán podría estar a una semana de obtener armas nucleares.
A medida que avanzan las negociaciones indirectas con Omán como mediador, Trump parece mantener su postura firme. Aunque al principio amenazó con una intervención militar por las protestas en Irán, ahora sus advertencias giran hacia ese temido programa nuclear. Es un tira y afloja constante donde la confianza sigue siendo una palabra vacía entre ambas naciones.

