En una reciente charla, Juliette Binoche, la talentosa actriz francesa que todos conocemos por su conmovedora actuación en Queen at Sea, nos dejó pensando. Mientras hablaba de su nuevo proyecto, no solo compartió detalles sobre la película, sino que también se adentró en un tema delicado: la demencia. Con la voz entrecortada y los ojos brillantes, relató cómo el sufrimiento de sus padres y la turbulenta adolescencia de sus hijos le llevaron a unirse a esta obra que explora lo duro que es cuidar a aquellos a quienes amamos cuando enfrentan enfermedades como esta.
Reflexiones sobre arte y política
La Berlinale fue el escenario donde Juliette presentó su obra, que logró conquistar al jurado con el Premio del Jurado y el galardón a la Mejor Interpretación de Reparto, un éxito rotundo. Sin embargo, las sombras de la política se cernieron sobre el evento tras las declaraciones del director Wim Wenders sobre Gaza. Cuando le preguntaron por esto, él sugirió que los cineastas deberían mantenerse alejados de cuestiones políticas. “Él tiene derecho a hablar o callar”, comentó Binoche con firmeza. Y añadió que es esencial recordar lo complicado que es para los alemanes ser críticos debido al pasado histórico.
Pero eso no es todo; Juliette también reflexionó sobre cómo algunas reacciones fueron más bien prejuiciosas. Al fin y al cabo, según ella, “los artistas somos un contrapeso a los políticos”. Su mensaje era claro: el verdadero poder está en nuestras obras, en cómo estas impactan vidas.
Cambiando de tema hacia su elección personal de participar en Queen at Sea, explicó cómo quiso plasmar sus propias vivencias. Recordó noches desveladas llenas de ansiedad mientras lidiaba con las enfermedades de sus padres y las inquietudes adolescentes de sus hijos. Esta dualidad le resultaba abrumadora y transformarla en arte parecía ser una forma liberadora.
A veces parece increíble cuánta gente enfrenta problemas como el Alzheimer hoy día; es angustiante pensar cuántas familias están atravesando esa situación tan desgastante. La propia Binoche siente esos miedos personales respecto a su futuro. “¿A dónde voy?” Esa pregunta retumba en su mente constantemente.
Finalmente, abordó ese espinoso tema: ¿le preocupa la muerte? Con honestidad absoluta respondió afirmativamente; sin embargo, lo ve como parte del viaje vital. A través de decisiones conscientes y aprendizaje continuo busca acercarse cada vez más a convertirse en quien realmente quiere ser.

