En un giro preocupante de los acontecimientos, MÉS ha levantado la voz para denunciar cómo el català se encuentra en una clara desventaja en las instituciones regidas por el Partido Popular. Esta situación no es simplemente un desliz; ellos lo describen como una ofensiva controlada, como si estuvieran tirando a la basura años de esfuerzo por mantener nuestra lengua viva en todos los rincones de la administración.
Un panorama desolador
A medida que avanza este 2026, las críticas hacia esta política se intensifican. La portavoz de MÉS ha afirmado que lo que estamos viendo es un intento deliberado de reducir la presencia del català en favor de otros intereses, y eso nos afecta a todos. ¿Acaso no somos nosotros quienes debemos decidir cómo y cuándo usar nuestra lengua? La comunidad merece más que ser un mero espectador mientras unos pocos deciden el futuro del idioma que llevamos dentro.
Con cada día que pasa, parece evidente que hay quienes prefieren un monocultivo turístico, donde todo se homogeniza y se olvida lo auténtico. Y ahí está la batalla: entre conservar nuestra identidad o dejarla marchitarse ante políticas que parecen más interesadas en la rentabilidad económica que en preservar nuestra cultura. No podemos permitirlo.

