Este sábado, la CDU, el partido del canciller alemán Friedrich Merz, ha lanzado una propuesta que podría cambiar las reglas del juego para los más jóvenes en el mundo digital. En un congreso celebrado en Stuttgart, se acordó establecer una edad mínima de 14 años para acceder a plataformas como TikTok e Instagram. La idea es clara: proteger a nuestros niños y adolescentes de un entorno que puede ser muy hostil.
Una necesidad urgente de protección
Una portavoz de la CDU declaró que esta medida busca abordar la vulnerabilidad de los jóvenes en el espacio digital. Según la moción aprobada, “los modelos económicos actuales están diseñados para captar nuestra atención y manipular emociones”, lo que hace necesario que el Estado tome cartas en el asunto. No se puede mirar hacia otro lado cuando hay tanto en juego.
No solo se habla de limitar la edad; también se exige un sistema robusto de verificación por parte de las plataformas, donde las infracciones deberían ser castigadas con multas severas. Pero eso no es todo. La CDU también quiere unificar estos límites en toda Europa para evitar que algunos países hagan trampas con las normas.
Aparte de esto, plantean mejorar la educación mediática en las escuelas. Es fundamental enseñar a los jóvenes sobre cómo funcionan los algoritmos y darles herramientas para defenderse contra el ciberacoso y otros peligros digitales. Y por si fuera poco, buscan involucrar también a padres y educadores en este proceso vital.
Incluso entre aquellos que eran escépticos respecto al límite de edad, como Sarah Beckhoff, han comenzado a ver la necesidad de obligar a usar nombres reales online. Al fin y al cabo, ¿quién no querría saber quién está detrás de una cuenta que podría difundir noticias falsas o discursos llenos de odio?
Poco antes del congreso, Merz había expresado su apoyo a estas iniciativas. Los socialdemócratas del SPD proponen vincular estas restricciones con la cartera digital del smartphone; así sería más fácil comprobar edades al crear cuentas. Todo esto tiene como objetivo entrar en vigor a principios de 2027.
Sí, nos estamos enfrentando a un desafío monumental cuando se trata de equilibrar libertad y seguridad online para nuestros hijos. Las decisiones tomadas ahora influirán enormemente en su futuro digital.

