En un giro que ha encendido el debate sobre la libertad religiosa, el Tribunal de Apelaciones de EE.UU. ha decidido permitir la exhibición de los Diez Mandamientos en las escuelas públicas de Louisiana. Esta decisión, tomada el pasado viernes, ha sido recibida con críticas por parte de organizaciones que defienden los derechos civiles, quienes consideran que es un golpe directo a la separación entre iglesia y estado.
Cambios en el aire
Con un resultado ajustado de 12 votos a favor y 6 en contra, el tribunal del Quinto Circuito anuló una moratoria impuesta por una corte inferior. Según ellos, aún es prematuro emitir juicios definitivos sobre si esta medida se ajusta o no a la Constitución. Como bien dijeron los jueces: «Un recurso inmaduro no se madura simplemente porque una parte lo afirme».
Las reacciones no se han hecho esperar. Desde la Asociación Americana por las Libertades Civiles (ACLU), los abogados que representan a un grupo multirreligioso han expresado su decepción: «Este fallo obligará a las familias a entrar en un juego constitucional innecesario en todas las escuelas públicas». Pero lo más inquietante es que advierten: «Esta lucha no ha terminado; seguiremos peleando por la libertad religiosa».
Por otro lado, quienes celebran esta decisión son ni más ni menos que el gobernador Jeff Landry y su fiscal general Liz Murrill. Landry compartió su alegría en redes sociales afirmando que «el sentido común ha vuelto», mientras Murrill defendía con firmeza la necesidad de incluir principios como «no matarás ni robarás» como algo básico y sin controversia.
A medida que esto avanza, otros estados como Arkansas y Texas están viendo situaciones similares, aunque algunos distritos ya enfrentan restricciones judiciales. La realidad es clara: este tema promete seguir generando ruido y emociones encontradas. En medio de todo esto, nosotros debemos estar atentos a cómo evoluciona esta situación.

