Imagínate la escena: un niño de apenas 12 años, con el corazón acelerado porque ha perdido el autobús escolar. En lugar de llamar a sus padres, este pequeño aventurero se sube al coche y se lanza a la carretera. ¿El resultado? Una detención por parte de la policía que no se esperaba en absoluto.
Una decisión arriesgada
En Monroe, Carolina del Norte, los agentes notaron algo raro cuando vieron al vehículo del niño comportándose de manera sospechosa. Según explicó la policía en su perfil de Facebook, un oficial decidió parar el coche deportivo tras observar que tenía matrícula ficticia. Y lo que nunca imaginaron fue encontrarse con un conductor tan joven.
Al detenerlo, los policías descubrieron que era un niño que había decidido tomar las riendas y conducir hacia la escuela después de perder su transporte habitual. Durante la investigación, el menor confesó su audaz plan. Sin embargo, esto llevó a una rápida intervención: llamaron a los agentes escolares para indagar sobre su situación.
Afortunadamente, no había antecedentes preocupantes en su historial y pudo llegar a clase sin más problemas. Por supuesto, el coche fue requisado mientras se abría una investigación para entender mejor lo sucedido. Además, las autoridades aprovecharon para recordar a los padres que dejar conducir a niños sin licencia es extremadamente peligroso.
En Estados Unidos, no se puede obtener un permiso hasta cumplir los 16 años y permitir que un menor maneje pone en riesgo no solo su seguridad sino también la de todos los demás en la carretera. Un recordatorio claro de que algunas decisiones pueden tener consecuencias inesperadas.

