En un giro escalofriante de los acontecimientos, un antiguo directivo del SCR Altach se enfrenta a la justicia en Austria por haber grabado a mujeres en situaciones íntimas. Este lunes, se presentará ante un tribunal en Feldkirch, y las acusaciones son tan graves como inquietantes: colocar cámaras ocultas en vestuarios y duchas para registrar durante meses a unas treinta jugadoras del equipo femenino.
El escándalo que sacudió al deporte
Todo salió a la luz gracias a una investigación conjunta entre Alemania y Suiza sobre abusos sexuales a menores. Lo que encontraron fue impactante: alrededor de 70 terabytes de datos que equivalen a más de 1.500 horas de vídeo en alta resolución. La fiscalía no ha tardado en actuar; ya han identificado a varias mujeres afectadas, algunas incluso menores, quienes han decidido alzar la voz mediante una demanda colectiva.
El acusado, que además es conocido por su trabajo como árbitro profesional, ahora está bajo la lupa por múltiples delitos: desde el uso indebido de dispositivos de grabación hasta la obtención ilegal de imágenes sexuales de menores. Si se le declara culpable, podría enfrentar penas que van desde seis meses hasta cinco años tras las rejas.
Mientras tanto, el club SCR Altach dice estar comprometido con la transparencia y asegura no tener nada que ocultar. Pero lo cierto es que muchas jugadoras se enteraron del escándalo por los medios antes que por su propio club, lo cual ha generado críticas feroces hacia la dirección del equipo. Algunas víctimas sienten que les fallaron al no ofrecer el apoyo necesario tras este terrible descubrimiento.
La secretaria de Estado de Deportes de Austria, Michaela Schmidt, ha calificado este caso como “repugnante” y ha enfatizado lo inaceptable que es que las deportistas no estén seguras ni siquiera dentro de su vestuario. Ante esta situación alarmante, el Gobierno ha exigido al club pruebas concretas sobre sus medidas preventivas para garantizar la seguridad y protección adecuadas para todos los jugadores.
A medida que este caso avanza hacia los tribunales, queda claro que aún hay mucho camino por recorrer para proteger dignamente a quienes forman parte del mundo deportivo.

