Era una casa modesta, un pequeño salón y un cuarto de baño que habían sido el refugio de Marta y sus tres hijos pequeños. Sin embargo, todo se convirtió en ruinas cuando un grupo de trabajadores llegó para derribarla, enviados por el propietario. El pasado martes, su esposo, un hombre de 37 años y sordomudo, se vio envuelto en una situación desesperada que acabó con él detenido tras herir a uno de esos operarios con un cuchillo.
Una historia de defensa propia
Marta no puede dejar de recordar cómo los hombres irrumpieron en su vida sin previo aviso. «Nadie nos presentó una orden de desahucio», insiste ella con voz temblorosa. Lo que sí hubo fue violencia: mientras intentaban entrar en su casa a golpes, golpearon a su marido con palos. Era el caos total; él solo quería protegerse y defender lo poco que les quedaba.
Aquella mañana fatídica comenzó con la visita policial del día anterior. La Policía había acudido para identificarles porque el dueño les había denunciado como ‘okupas’. Vieron a los niños pequeños y decidieron dejarlos allí. Pero al siguiente día, cuatro hombres llegaron dispuestos a hacer lo que fuera necesario para arrasar su hogar.
Marta recuerda cómo su esposo quedó marcado tras recibir varios golpes antes de reaccionar. «Se puso muy nervioso al ver que estaban destrozando nuestra casa», explica ella entre lágrimas. Para él fue cuestión de sobrevivir: “Le apuñaló en defensa propia”, repite ella con firmeza.
Aquel mismo día, Marta presentó una denuncia ante la Policía Nacional describiendo el horror vivido: no solo habían destruido su hogar sino también todos sus objetos personales y recuerdos familiares valiosos. Desde ropa hasta accesorios necesarios para cuidar a sus hijos.
No hay orden ni aviso, enfatiza Marta indignada. «El dueño nunca intentó contactar con nosotros antes de enviar a esos hombres». Ahora la familia ha perdido todo y se han visto obligados a mudarse temporalmente con la madre de Marta mientras esperan noticias sobre las denuncias interpuestas; su marido está acusado por las lesiones causadas al trabajador y ellos luchan por lo que consideran un desalojo injusto.

