En lo alto de Palma, donde las vistas son simplemente impresionantes, se alza el mirador de Na Burguesa. Un lugar que alguna vez fue hogar de restaurantes que no lograron establecerse, como el fallido Miranda. Ahora, este rincón del paraíso ha visto cómo una familia sudamericana ha encontrado refugio en su interior desde hace seis meses. A través de caminos empinados y bacheados, los excursionistas y curiosos pasan sin saber que detrás de esas paredes vive una historia muy distinta.
Un hogar en un lugar inusual
La pareja colombiana que ocupa el antiguo restaurante comparte su vida con sus dos hijos: una niña pequeña y un adolescente que asisten a la escuela en Palma. Sin embargo, su tranquilidad se ve amenazada por la reciente decisión del Bisbat de Mallorca de solicitar un desahucio. «No nos han ofrecido nada», lamenta Alejandro, el cabeza de familia, mientras empuja con esfuerzo el carrito donde lleva a su hija pequeña. Con voz cansada pero firme, narra cómo llegaron allí buscando un lugar donde poder vivir dignamente.
A pesar de la dura realidad que enfrentan, Alejandro destaca la solidaridad que han encontrado en algunos vecinos y en una mujer que les ayuda ocasionalmente a limpiar el lugar. Se siente decepcionado por las acciones del Obispado y expresa claramente su frustración: «Estamos aquí porque no teníamos otra opción».
El Bisbat argumenta que este espacio no es adecuado para vivir; no tiene las condiciones mínimas necesarias para garantizar la seguridad y salud de quienes allí residen. Pero ¿acaso esto justifica el desalojo? Alejandro se aferra a la esperanza de encontrar una solución más humana, mientras continúa su día a día luchando contra las adversidades.
A medida que avanza la tarde, sus palabras resuenan con fuerza: «Queremos ser escuchados». La comunidad debe reflexionar sobre cómo tratar con aquellos que buscan un espacio donde vivir con dignidad y qué medidas pueden tomarse para evitar situaciones tan desgarradoras como esta. La historia de esta familia nos recuerda que detrás de cada situación hay seres humanos con sueños y necesidades reales.

