En una soleada mañana en Miami, Elvis Sangou, el boxeador mallorquín que está dejando huella en el mundo del boxeo, se encuentra con la mirada firme y un mensaje claro. Con más de un año dedicándose a esta disciplina como profesión, no tiene dudas: «Voy a ser el mejor del mundo». Y lo dice con la convicción de quien ha recorrido un camino lleno de sacrificios y pasión.
En una charla reciente para ‘Las voces del boxeo’, Elvis comparte su experiencia, recordando sus inicios y cómo llegó hasta aquí. Nacido en Camerún y criado en una familia humilde con cuatro hermanos, su sueño siempre fue ser futbolista. «Me encantaba Eto’o», confiesa entre risas. Sin embargo, la vida le tenía otros planes. Su padre, Umar, entrenador de boxeo, fue quien le introdujo en este apasionante deporte. Al principio no le convencía; incluso llegó a aburrirse. Pero a los 14 años algo cambió: «Mi padre vio mi talento y me guió», revela con orgullo.
Un viaje lleno de retos y aprendizajes
Sangou sabe que su trayectoria amateur no ha sido sencilla; ha enfrentado lesiones y momentos difíciles entrenando sin poder subir al ring. «Ha sido una historia dura pero muy bonita», dice emocionado. Cada obstáculo lo ha hecho más fuerte y agradecido por lo vivido: «Eso me ha dado una confianza increíble».
Su actual estancia en Miami no es casualidad; busca visibilidad para hacerse notar aún más en España y alcanzar sus metas profesionales. Aunque admite que el coste de mudarse no era fácil: «Me lo establecí como objetivo para este año y después de mucho esfuerzo lo conseguí». Y aunque hoy sueña desde Estados Unidos, su corazón sigue ligado a Mallorca: «Si surge algo mejor, volveré sin dudarlo. Siempre hay que buscar lo mejor».

