En el corazón de Palma, la tensión estaba palpable durante la última sesión del Ajuntament. Vox no pudo ocultar su malestar tras ser señalado por Podemos como un partido «racista». Justo después de esta acusación, los de ultraderecha lanzaron su propia propuesta para «acabar con la sustitución demográfica», un término que ya ha levantado muchas cejas.
Tensiones y acusaciones en plena comisión
Todo comenzó cuando Lucía Muñoz, regidora de Podemos, presentó una moción en defensa de los derechos humanos que pedía regularizar a las personas migrantes. Ella misma no dudó en calificar a Vox como «neonazi», mientras argumentaba que la regularización es un avance que debería contar con el apoyo de todos. “Ahora es momento de ver si Cort está con los derechos humanos o del lado racista”, señaló Muñoz, exigiendo además procesos claros y transparentes para la regularización.
Mientras tanto, Llorenç Bauzá del PP intentó desviar la atención al acusar a Muñoz de exagerar para generar crispación. Pero el concejal Miquel Àngel Contreras, de Més, salió en defensa de la moción afirmando que hay una competencia entre PP y Vox para ver quién se muestra más racista, mientras los más vulnerables son quienes sufren las consecuencias.
Poco después, Jero Mayans, regidora de Vox y presidenta temporal del debate, instó a evitar insultos y descalificaciones. Pero Sara Cerdó no se quedó atrás y lanzó su propio discurso sobre cómo los derechos de los españoles están siendo ignorados ante lo que ella llama una «sustitución demográfica». Sus palabras provocaron miradas incrédulas entre el público y alguna sonrisa irónica desde la bancada izquierda.
A medida que el debate avanzaba, Silvina González del PSOE defendió con orgullo las políticas impulsadas por Pedro Sánchez para la regularización migrante. “Usted [Sara Cerdó] habla precisamente de lo contrario a lo que propone nuestra sociedad”, le respondió González con firmeza.
La tensión fue aumentando cuando Mayans interrumpió nuevamente para pedir moderación, pero González replicó: “Lo suyo es racismo alimentado por ideologías supremacistas”. En medio de este intercambio acalorado, Vox también anunció nuevas propuestas para eliminar cualquier tipo de regularización inmigrante futura e incluso auditar concesiones pasadas.
Este episodio refleja una lucha más amplia dentro del espectro político español donde las palabras son armas afiladas. En definitiva, el debate sigue abierto y lo que está claro es que cada vez hay menos espacio para el diálogo pacífico.

