Luz Casal, esa voz gallega que ha marcado a varias generaciones, regresa a su tierra con un nuevo álbum titulado “Me voy a permitir”. Este no es solo un título; es un grito de libertad en el que la artista se permite ser ella misma sin ataduras. Con una trayectoria que podría considerarse ejemplar, Luz ha tenido que enfrentarse a innumerables obstáculos. “He roto techos de cristal… y de cemento”, dice, haciendo hincapié en la lucha constante por ser escuchada y respetada en una industria donde las mujeres aún deben demostrar más.
Un viaje emocional lleno de matices
En este disco, programado para presentarse en el Teatro Afundación de Vigo los días 26 y 27 de febrero, Luz nos invita a compartir su viaje emocional. “Es mi trabajo más ecléctico”, asegura, donde fusiona sonidos tan variados como el pop, el rock o incluso la chanson francesa. ¿Y qué busca con todo esto? La respuesta es clara: “Siento que estoy aquí para algo, pero no para sufrir”. Esta reflexión resuena profundamente en tiempos donde todos buscamos un sentido más allá del éxito material.
Luz también confiesa su deseo de dejar una huella positiva en los demás: “No quiero irme con la sensación de haber sido una fracasada”. Para ella, el verdadero éxito radica en ser sensible y preocuparse por quienes la rodean. Y así lo plasma en sus letras; canciones como “Nada es imposible”, inspiradas por historias de fragilidad humana, son testamento de su compromiso hacia aquellos que enfrentan dificultades.
A medida que desgranamos su carrera nos encontramos con una artista exigente consigo misma. “Ponerse límites es cortar las posibilidades de ser mejor”, reflexiona Luz mientras continúa explorando nuevos horizontes musicales. Con cada proyecto quiere sentir ese crecimiento personal y artístico; quiere seguir evolucionando.
No hay duda de que esta nueva etapa refleja no solo su madurez como cantante sino también su deseo inquebrantable de compartir experiencias auténticas. Su música se siente como un diario sonoro donde cada nota cuenta algo sobre ella y sobre nosotros.

