En una jornada marcada por la ostentación de poder, Kim Jong Un ha presentado hoy una batería de lanzacohetes con capacidad nuclear. Este anuncio llega justo antes de un congreso crucial del Partido del Trabajo de Corea, donde se discutirán las futuras estrategias nucleares de Pyongyang. La ceremonia tuvo lugar en la emblemática Casa de la Cultura 25 de abril, un escenario que no podría ser más representativo del régimen.
El orgullo norcoreano en forma de armamento
Durante el evento, el líder norcoreano no escatimó en elogios hacia los «obreros de la industria armamentística» del país, describiendo este sistema como «el regalo más valioso» para el partido. Según él, esta batería no solo es un logro tecnológico sino también una garantía para la seguridad nacional. Con palabras llenas de fervor, afirmó que se trata del «armamento más poderoso del mundo», combinando precisión y potencia en un solo dispositivo.
Kim no dudó en afirmar que cualquier persona con sentido común entiende que este tipo de tecnología es exclusiva y sin igual. Describió al lanzacohetes como un cambio radical en la artillería moderna, capaz de cumplir misiones estratégicas específicas y destruir infraestructuras enemigas en cuestión de segundos. En sus propias palabras: «La defensa propia es vida y fuerza»; un mantra que parece guiar cada paso militar del país.
A medida que continúa modernizando su arsenal, incluido el desarrollo de armas nucleares, Kim subraya la necesidad urgente ante posibles conflictos con Corea del Sur y Estados Unidos. La retórica belicista sigue siendo fuerte mientras Pyongyang aumenta sus pruebas misilísticas a pesar del rechazo internacional y las sanciones impuestas por Naciones Unidas.

