En una tarde que prometía ser tranquila, el 16 de febrero se tornó dramática en Santa Ponça. Un hombre de 60 años, disfrutando de un paseo por la zona, sufrió una parada cardiaca y cayó al suelo. La escena era preocupante; varios viandantes se agolpaban alrededor, incapaces de contener su angustia. En ese momento crítico, los agentes de la Guardia Civil de Calvià llegaron al rescate.
Una intervención crucial
Al recibir el aviso, estos valientes no perdieron ni un segundo. Confirmaron rápidamente que el hombre estaba inconsciente y sin pulso. Sin dudarlo, pusieron manos a la obra: alternaron compresiones torácicas con el uso del desfibrilador externo semiautomático (DESA), todo mientras esperaban la llegada de los servicios sanitarios. Fue un verdadero esfuerzo colectivo donde la vida pendía de un hilo.
Finalmente, cuando llegó la ambulancia, las acciones rápidas y decididas habían dado sus frutos: el hombre fue estabilizado y trasladado a un hospital para recibir atención médica urgente. La Guardia Civil, a través de un comunicado posterior, expresó su orgullo por haber podido cumplir con su deber: «Este acto refleja nuestro compromiso inquebrantable con la seguridad ciudadana». Un recordatorio poderoso de que siempre hay esperanza incluso en los momentos más oscuros.

