Imagina llegar a una ciudad y encontrarte con algo que te deja boquiabierto. Eso le ocurrió a Roger, un joven español que se mudó a Bruselas y no podía creer lo que veía: «No hay contenedores de basura en la calle». Así, con esta reveladora frase, comenzó su travesía por el peculiar sistema de reciclaje belga.
En España, cada uno se familiariza con el ritual de tirar la basura al contenedor correspondiente. Pero aquí, la cosa cambia radicalmente. En lugar de eso, los bruselenses tienen que dejar sus residuos en la puerta de casa y esperar a que lleguen los basureros en un horario específico. ¡Menudo desafío!
Un sistema diferente
Roger nos cuenta que las bolsas deben ser guardadas hasta el día de recolección. Dependiendo del momento del día, hay diferentes tipos de residuos que se pueden sacar. La norma es clara: si quieres evitar problemas, asegúrate de sacar las bolsas entre las 18 y las 20 horas. Y ojo, porque si no cumples con estas reglas, puedes recibir una multa por ensuciar las calles.
Pero eso no es todo; cada bolsa tiene su propio color dependiendo del tipo de desecho: blancas para lo no reciclable, amarillas para papel y cartón, azules para plásticos, naranjas para orgánicos y verdes para vegetales. Una paleta completa solo para gestionar nuestra basura.
A pesar de la sorpresa inicial, el vídeo que Roger compartió en TikTok ya ha alcanzado casi 15.000 visualizaciones y ha generado opiniones encontradas. Mientras algunos celebran este sistema como más práctico—alegando que reduce problemas como fuegos o malos olores—otros critican su coste elevado: «Las bolsas son muy caras», dicen quienes han vivido en apartamentos pequeños donde almacenar estos residuos puede resultar complicado.
Sin duda, este nuevo enfoque hacia el reciclaje refleja una forma distinta de relacionarse con nuestros desechos y plantea un debate interesante sobre qué es lo mejor para nuestras ciudades.

