Hoy, la Universidad de las Islas Baleares ha sido escenario de un accidente que nos deja a todos con el corazón en un puño. Un técnico de mantenimiento, que realizaba su labor en el edificio Anselm Turmeda, sufrió una caída tras el colapso de la estructura metálica donde estaba trabajando. Imagínate la escena: trabajadores y estudiantes se quedan paralizados ante lo inesperado, sabiendo que estas situaciones pueden cambiarlo todo en un instante.
La urgencia del momento
El aviso llegó rápidamente y, mientras unos llamaban a emergencias, otros corrían para ayudar. La preocupación era palpable; aquí no se trataba solo de un accidente laboral más, sino de una persona que pertenece a nuestra comunidad. Los servicios médicos actuaron con rapidez y trasladaron al herido a un centro sanitario. Su estado es motivo de angustia y esperamos que pronto tengamos noticias mejores.
A veces, estos incidentes nos hacen reflexionar sobre las condiciones laborales y la necesidad imperiosa de cuidar a quienes se esfuerzan día a día por mantener nuestros espacios seguros y funcionales. No podemos permitir que este tipo de situaciones se conviertan en algo normal. Es hora de exigir estándares más altos para garantizar la seguridad en el trabajo.

