El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido alzar la voz este lunes apoyando a Marco Rubio, el secretario de Estado, después de que su discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich desatara un torrente de críticas. No solo líderes europeos le dieron la espalda, sino que también senadores demócratas y diversas ONG se manifestaron en contra, considerando sus palabras como un eco del supremacismo cultural occidental que desprecia al resto del mundo.
Con un tono claro y directo, Trump expresó en su red social Truth Social: “¡Marco estuvo fantástico en Múnich!”. Pero no se detuvo ahí. Aprovechó para cargar contra Alexandria Ocasio-Cortez y el gobernador californiano Gavin Newsom, quienes criticaron a la administración estadounidense mientras estaban en territorio alemán. “AOC y Newsom fueron una vergüenza para nuestra nación”, sentenció. Para él, hablar mal del país fuera de sus fronteras es simplemente inaceptable.
Un ataque a la oposición
En su diatriba contra los demócratas, Trump no dejó pasar la oportunidad de arremeter también contra Hillary Clinton. La exsecretaria de Estado fue tildada por él como “deshonesta” y acusada de demostrar su ira y obsesión con el actual presidente. “¡Son muy malos representantes de nuestro país!”, afirmó con vehemencia.
A medida que avanza el tiempo, parece que Trump sigue buscando reforzar su posición ante un mundo cada vez más crítico con sus decisiones. Anunció que pronto hará declaraciones desde el avión presidencial mientras regresa a Washington D.C., dejando claro que quiere marcar distancias entre Estados Unidos y Europa: “no queremos que Europa sea nuestro vasallo”, comentó Rubio ese mismo día.

