La Fórmula 1 está en el centro de una polémica que no podemos ignorar. McLaren ha lanzado un SOS al mundo del motor, exigiendo cambios urgentes en los procedimientos de salida de carrera. Y es que, tras observar las diferencias alarmantes de velocidad entre los coches, su director, Andrea Stella, no ha dudado en afirmar: “La seguridad en la parrilla es lo primero”. Esto es algo que debería preocuparnos a todos.
El caos en las salidas
Imagina la escena: todos los coches alineados, listos para salir como locos. Pero aquí está el problema: unos tienen su energía eléctrica lista para dispararse, mientras otros apenas logran arrancar. Oscar Piastri lo describe perfectamente cuando dice que este año podríamos enfrentar situaciones donde la salida se asemeje más a una carrera de F2. “No solo puedes perder cinco metros; podrías caer hasta seis o siete posiciones si no te va bien”, advierte con preocupación.
Sin embargo, Ferrari parece querer mantener el status quo. A pesar de haber señalado estos peligros hace un año y pedir cambios al reglamento que fueron ignorados por la FIA, ahora se muestra reacio a cualquier modificación. Su director Fred Vasseur había anticipado los riesgos y resulta que han diseñado su nuevo motor para lidiar con estas dificultades. No es casualidad que Hamilton y Leclerc salgan disparados durante los ensayos; están aprovechando un diseño que les da ventaja.
Aquí estamos ante un dilema: ¿priorizamos la seguridad o seguimos con las viejas costumbres? McLaren nos invita a reflexionar sobre esto y espera que todos los equipos asuman responsabilidades porque, como bien dicen ellos, “la parrilla no es lugar para lentitudes”. En definitiva, lo que está en juego es mucho más que una simple carrera; se trata de la integridad de pilotos y aficionados por igual.

