En un giro trágico de los acontecimientos, Carlos H., uno de los hombres más cercanos a Stefan Milojevic, ha sido condenado a dos años de prisión y a pagar una multa de 6.480 euros por el atropello mortal de una mujer en Palma. Este suceso, ocurrido frente al Palau de Congressos el pasado julio, dejó una huella imborrable no solo en la víctima, sino también en todos nosotros.
El procesado, quien se encuentra tras las rejas desde su arresto en la operación ‘Enroque/Bal-Manso’, se declaró culpable de homicidio por imprudencia menos grave y abandono del lugar del accidente. Antes del juicio, con lágrimas en los ojos, pidió perdón: «Le pido disculpas con la mano en el corazón. Lo siento. Mil perdones», dijo con voz entrecortada.
Pérdida y perdón
La madre de la víctima, aunque dolida, aceptó sus disculpas y le transmitió un mensaje que resonará para siempre: «Espero que lo tengas presente de por vida». ¿Acaso hay algo más devastador que perder a un ser querido? La abogada defensora del acusado logró llegar a un acuerdo con la acusación y la Fiscalía para suspender parte de la pena, siempre que Carlos H. cumpla con ciertas condiciones durante cinco años.
Todo comenzó aquella fatídica madrugada del 16 de julio cuando Carlos H., al volante de su BMW sin seguro y excediendo los límites permitidos, arrolló a una mujer alemana de 36 años mientras cruzaba desprevenida. El impacto fue brutal y casi instantáneo; ella perdió la vida al instante. Pero lo peor fue que él no se detuvo ni siquiera un momento para verificar qué había sucedido.
Apenas unas horas después del trágico incidente, decidió entregarse a las autoridades. La situación es desgarradora; ¿cómo puede alguien seguir adelante tras causar tanto dolor? Sin duda alguna, este caso nos recuerda las graves consecuencias que pueden surgir cuando se ignoran las normas básicas de tráfico y respeto hacia otros.

