El pasado lunes, la Armada de Irán decidió poner en marcha una serie de maniobras militares en el estratégico estrecho de Ormuz. ¿El motivo? Todo esto sucede un día antes de que se retomen las conversaciones nucleares con Estados Unidos, que tendrán lugar en Ginebra. Estas maniobras, llamadas ‘Control Inteligente del Estrecho de Ormuz’, tienen como principal objetivo probar la capacidad operativa de las fuerzas iraníes ante cualquier amenaza que ponga en peligro su seguridad.
Un juego peligroso
Mientras tanto, Estados Unidos no ha estado quieto; lleva semanas concentrando buques de guerra en diversas zonas del Oriente Próximo. Aunque se espera que las partes reanuden sus diálogos este martes, lo cierto es que estas conversaciones son el resultado de un camino complicado que empezó el 6 de febrero y estuvo marcado por la tensión tras los bombardeos estadounidenses a instalaciones nucleares iraníes el verano pasado. Desde entonces, cualquier tipo de contacto estaba más que descartado.
Entre abril y mayo del año pasado, se llevaron a cabo cinco rondas indirectas entre Washington y Teherán en lugares como Omán e Italia. Y todo esto ocurrió pese a que la inteligencia estadounidense había indicado previamente que Irán no estaba desarrollando armas nucleares. La situación es tensa y cada movimiento cuenta; estamos ante un verdadero tira y afloja donde la paz parece ser un sueño lejano.

