Destanee Aiava, una tenista que muchos quizás no reconozcan a primera vista, ha decidido dar un paso al lado y compartir con el mundo su cruda realidad. A través de un mensaje sincero en Instagram, la joven australiana ha levantado la voz contra una cultura del tenis que ella califica como «racista, misógina y homófoba». Su historia se remonta a 2017, cuando con solo 16 años se convirtió en la primera jugadora nacida en el año 2000 en ganar un partido en un torneo de la WTA. Pero lo que parecía ser el inicio de una brillante carrera terminó convirtiéndose en una batalla interna.
Un viaje lleno de sombras
Aunque alcanzó su mejor posición en el ranking, el puesto 147, Destanee confiesa que ese éxito llegó demasiado pronto y sin la preparación adecuada. «El tenis era mi novio tóxico», dice ahora con claridad. A menudo se sintió obligada a seguir compitiendo no solo por ella misma, sino también por quienes habían estado a su lado a lo largo del camino. Sin embargo, admite que continuaba jugando por miedo al cambio o simplemente porque estaba aburrida.
En su emotiva carta de despedida, donde anunció que 2026 será su última temporada como profesional, Aiava desnudó sus demonios personales: ataques de pánico y un diagnóstico de trastorno límite de personalidad tras sufrir una crisis profunda que incluso le llevó a intentar quitarse la vida. Con valentía lanzó un contundente «que os jod…» hacia aquellos que han intentado menospreciarla o amenazarla después de perder partidos.
El apoyo recibido tras sus palabras fue abrumador; figuras como Sloane Stephens, campeona del US Open 2017, dejaron mensajes alentadores. Consciente del peso del pasado pero mirando hacia adelante, Destanee concluyó su mensaje con esperanzas renovadas: anhela construir una vida basada en el propósito y la creatividad. La comunidad deportiva tiene mucho que aprender de historias como esta.

