LaLiga, ese campeonato que tantos de nosotros seguimos con pasión, se presenta como un rompecabezas fascinante donde las distancias entre los equipos son tan cortas que a veces parece que cualquier cosa puede pasar. Recientemente hemos visto cómo el Mallorca, ubicado en el oscuro rincón del descenso, y el Espanyol, que se aferra al sexto puesto, están separados por apenas 11 puntos. ¡Una locura!
¿Más competitividad o nivel en declive?
Y es que esto nos hace preguntarnos: ¿es la liga española realmente una anomalía en comparación con otras grandes ligas europeas? Mientras que en la Premier League, por ejemplo, hay 20 puntos de diferencia entre Chelsea y West Ham; en Italia esa cifra también asoma los 21 puntos entre Atalanta y Lecce. En cambio, aquí estamos viendo a casi una docena de equipos apretujados en un pañuelo.
Podemos reflexionar sobre si esta situación implica más competitividad o si simplemente estamos ante un bajón generalizado del nivel. Porque no solo es cuestión de mirar hacia arriba; incluso ligas consideradas menores presentan diferencias similares entre sus equipos punteros y los más rezagados.
A lo largo de las últimas temporadas hemos sido testigos de cómo este fenómeno ha ido evolucionando. Solo hay que recordar que el año pasado el Rayo Vallecano ocupaba el sexto lugar con 35 puntos mientras que el Valencia andaba por ahí luchando contra el descenso con 23. Y así sucesivamente… Las cifras hablan por sí solas.
Lo cierto es que cada jornada trae consigo nuevas sorpresas y giros inesperados. LaLiga nos tiene enganchados no solo por sus grandes estrellas, sino por la emoción constante de saber que cualquier equipo puede dar la campanada. Entonces surge una última pregunta: ¿será esta competencia equilibrada un signo de esperanza o simplemente una señal de tiempos inciertos para nuestro fútbol?

