El 16 de febrero, desde Madrid, nos llega la noticia que no deja a nadie indiferente. Rusia ha anunciado la toma de dos localidades clave en las provincias de Sumi y Donetsk, situadas en el este de Ucrania. Este movimiento es parte de una invasión que comenzó en febrero de 2022, cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, decidió dar un golpe sobre la mesa.
El Ministerio de Defensa ruso ha comunicado que las ciudades que han caído bajo su control son Pokrovka y Minkovka. «Gracias a la acción decisiva de nuestras tropas», afirmaron orgullosos, «hemos liberado Pokrovka». Y por otro lado, el Grupo Sur se atribuyó la «liberación» de Minkovka con sus operaciones militares.
Un panorama tenso y cambiante
A lo largo de los últimos meses, Rusia ha estado avanzando en el este ucraniano. Donetsk se ha convertido en el epicentro de estos progresos. Recordemos que en septiembre del año pasado, Moscú ya había anexado partes de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia. Pero esto no acaba aquí; también han logrado hacerse con zonas en Járkov, Sumi y Dnipropetrovsk. Sin olvidar la península de Crimea, anexionada en 2014.
La situación es preocupante y nos obliga a reflexionar sobre cómo este conflicto sigue afectando a millones de personas. La historia continúa desarrollándose ante nuestros ojos y parece que aún queda mucho camino por recorrer.

