El joven tenista murciano, Carlos Alcaraz, no deja nada al azar. Desde su llegada a Doha, ha estado ajustando cada detalle de su preparación. Y es que, después de lo que vivió el año pasado con esos vientos traicioneros y las bajadas bruscas de temperatura por la noche, no quiere sorpresas. Este martes, cuando se enfrente al francés Arthur Rinderknech en su debut en el Open 500, será fundamental estar completamente acostumbrado a las condiciones.
Un plan bien pensado
A diferencia del calor sofocante del mediodía, donde se prevén unos 27 grados, las tardes y noches en Catar pueden ser mucho más frescas. Así que Alcaraz ha optado por entrenar cada tarde, justo como tendrá que jugar sus partidos. Este lunes tiene la pista reservada a las 17:00 horas para aclimatarse a ese viento del desierto y a la caída de temperatura que trae el atardecer.
No hay duda de que el número uno mundial está mostrando un compromiso impresionante. Ha pasado 59 semanas en lo más alto del ranking ATP y continúa demostrando que los detalles marcan la diferencia. El equipo detrás de él también juega un papel crucial; juntos están afinando todo para conseguir otro gran éxito tras su reciente victoria en el Open de Australia.

