Emma Raducanu, nuestra campeona del US Open 2021, ha vuelto a hacer ruido en el mundo del tenis. Sin embargo, esta vez no fue para celebrar. En su primera final desde aquella mágica victoria, se encontró con una dura realidad al enfrentarse a la rumana Sorana Cirstea en el Abierto de Transilvania.
Un partido complicado
Desde el comienzo, la batalla se presentaba difícil. Cirstea, apoyada por un público entregado, dominó el primer set con una facilidad que sorprendió a muchos. La joven británica llegó incluso a empatar 2-2 en el segundo set, pero tras una pausa médica que parecía cambiar las tornas, Cirstea volvió con más fuerza y selló su victoria con un contundente 6-0 y 6-2.
A pesar de la derrota abultada, Raducanu no dejó de mostrar su carácter luchador. Al finalizar el encuentro confesó que había estado lidiando con una infección respiratoria y que las semifinales le habían dejado sin energías: “Prefiero haber jugado esta final a quedarme fuera. No tengo quejas”, dijo mientras recordaba las casi tres horas de esfuerzo para vencer a Oleksandra Oliynykova en semis.
No hay duda de que este revés es parte del camino hacia el éxito. Aunque ya ha tenido ocho entrenadores en cinco años —y recientemente terminó su colaboración con Francis Roig— Emma sigue creyendo firmemente que cada paso cuenta. “Estar aquí es un paso en la dirección correcta”, aseguró confiada antes de prepararse para su próxima cita en Qatar contra la colombiana Camila Osorio.

