La mañana del 24 de diciembre quedará grabada en el corazón de una familia mallorquina y de dos valientes agentes de la Guardia Civil. Todo comenzó cuando, durante un control rutinario en la carretera MA-13, cerca de Alcúdia, los agentes se dieron cuenta de que una mujer que viajaba como copiloto estaba a punto de dar a luz.
Sin perder ni un segundo, los agentes decidieron actuar. Con luces y sirenas encendidas, organizaron una escolta prioritaria, abriendo camino durante más de 20 kilómetros hacia Inca. El objetivo era claro: garantizar que la madre llegara al hospital lo más rápido posible y con la mayor seguridad. Y así fue, porque justo en el trayecto, bajo la atenta mirada de un equipo médico, nació el pequeño Víctor.
Un encuentro lleno de emociones
Semanas después del milagroso nacimiento, esos mismos agentes tuvieron la oportunidad de reencontrarse con la familia en las instalaciones de la Guardia Civil en Alcúdia. Fue un momento cargado de emoción; no solo sostuvieron al recién nacido entre sus brazos, sino que también le entregaron unos regalos simbólicos en representación del Cuerpo. Una escena que sin duda emocionó a todos y dejó claro que detrás del uniforme hay personas comprometidas con su comunidad.

