En la pequeña localidad de Whakatne, Nueva Zelanda, un curioso caso ha dejado a todos boquiabiertos. Se trata de un ladrón muy particular, uno que no se esconde detrás de una máscara ni planea sus robos con astucia. No, este ladrón tiene patas y maullidos: un gato aficionado a robar ropa interior.
Durante más de un año, los artículos han desaparecido misteriosamente del Colegio Apanui. La directora Marama Stewart lo cuenta entre risas: «Al principio pensábamos que era algo raro. Veíamos zapatos, toallas y hasta gafas protectoras tiradas por el sendero de acceso», comenta mientras recuerda esos días extraños.
Un minino con mucha habilidad
Todo cambió cuando la escuela decidió revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad. Y ahí estaba él, un gato negro llamado Slinky Malinki, arrastrando una enorme toalla por el patio como si fuera su tesoro personal. «Cuando notamos que faltaban bañadores y otra toalla más, fue hora de investigar», añade la directora emocionada.
El jardinero del centro educativo se puso en contacto con el dueño del felino, quien reveló que su mascota era un verdadero «delincuente habitual». Entre risas, Marama asegura: «Su propietario prefiere mantenerse en el anonimato, pero está encantado con la fama inesperada de su pequeño ladrón».
A veces, los robos más inusuales pueden traer alegría y risas a nuestras vidas. En este caso, un travieso gato ha logrado unir a toda una comunidad en torno a sus peculiares hazañas. ¿Quién podría resistirse a esa combinación perfecta de ternura y travesura?

