La trágica historia de Emma Amit, una influencer apasionada por la gastronomía, ha dejado a muchos con el corazón encogido. Esta mujer, conocida por probar todo tipo de platos exóticos, decidió compartir una experiencia que le costó la vida: comer un cangrejo del diablo, una especie reconocida por su toxicidad. Aunque ella y su esposo eran pescadores experimentados que conocían los peligros del marisco, lo que ocurrió fue una auténtica tragedia.
Un desafío fatal en el mar
Amit y sus amigos se aventuraron al puerto en busca de estos cangrejos. La idea era filmar su preparación y degustación para sus seguidores. Pero solo dos días después de disfrutar de este manjar mortal, Emma se sintió mal. A pesar de ser consciente del riesgo, la realidad superó cualquier expectativa y terminó desplomándose en su hogar en Palawan.
Las autoridades filipinas confirmaron que esta madre de familia falleció tras sufrir una grave intoxicación alimentaria. «Esto es realmente triste porque deberían haberlo sabido», comentó Laddy Gemang, el jefe de la aldea donde vivía Amit. Es cierto; todos en la comunidad son conscientes del peligro que representan estos crustáceos. Entonces surge la pregunta: ¿por qué arriesgarse?
Lo más desgarrador es que esta no es la primera vez que se oyen historias similares en Puerto Princesa. Gemang hizo un llamado a todos los residentes para evitar consumir mariscos cuyo origen no conocen bien. «No jueguen con sus vidas», advirtió el funcionario mientras recordaba otras muertes vinculadas a las toxinas presentes en ciertos alimentos.
En definitiva, detrás de cada publicación viral puede esconderse un peligro real y devastador. La comunidad llora la pérdida de Emma Amit mientras reflexiona sobre cómo los desafíos gastronómicos pueden ser más letales de lo que parecen.

