El ambiente en Bahréin se presentaba con un aire de expectación, y todos los ojos estaban puestos en Fernando Alonso. Era su primera vez al volante del nuevo Aston Martin, el AMR26, y la preocupación por posibles fallos mecánicos era palpable. Pero, para sorpresa de muchos, el monoplaza se comportó a las mil maravillas, completando más de 50 vueltas sin ningún contratiempo. ¡Vaya manera de comenzar!
Un día lleno de aprendizajes
A pesar de que la velocidad no era la mejor aliada del coche hoy —con un máximo de 316 km/h, muy por detrás del 338 km/h que marcó Leclerc— lo verdaderamente relevante era la capacidad de ir acumulando experiencia. Cada vuelta era un paso más hacia el entendimiento del manejo y despliegue energético del AMR26. «La clave es rodar y aprender», decía Fernando con esa sabiduría que le caracteriza.
Aunque los tiempos no eran el foco principal, la regularidad en su conducción proporcionaba datos valiosos para los ingenieros, que observaban cada movimiento como si fuera un oro puro. Y mientras Alonso se centraba en perfeccionar su técnica, Charles Leclerc deslumbraba rompiendo récords con un tiempo impresionante.
No todo fue color de rosa; el día trajo también sorpresas desagradables para otros equipos. Red Bull tuvo problemas técnicos con Hadjar y Mercedes tuvo que lidiar con cambios inesperados en su motor. En este mundo de Fórmula 1 donde cada detalle cuenta, queda claro que nada es sencillo.
Poco a poco se va formando una historia llena de promesas e incertidumbres para esta temporada. ¿Quién se llevará finalmente la gloria? El tiempo lo dirá.

