En el reciente partido de la Copa del Rey, donde el Athletic se enfrentó a la Real Sociedad, vimos una escena que dejó a todos con la boca abierta. Sánchez Martínez, el árbitro del encuentro, pasó tres minutos con la mano en la oreja, esperando que su compañero Melero López le indicara si debía revisar un posible penalti por una mano de Laporte. Aunque finalmente no lo hizo, se tomó su tiempo para explicarle a Oyarzabal por qué decidió no sancionar esa jugada. Y claro, ¿quién no quisiera tener esa seguridad en sí mismo?
¿Justificación o confusión?
No sé ustedes, pero yo me quedé pensando: si en la sala VOR están analizando tanto tiempo esa jugada es porque tal vez debería haber sido penalti. Una decisión así, crucial en una semifinal, no puede depender solo de un hombre sentado en una silla. Nos prometen que todo está bien y somos nosotros los ignorantes que no entendemos las decisiones arbitrales. Alguien debería acuñar el término refereesplaining; sería un título interesante para un libro: ‘Los árbitros me explican cosas’.
Cambiando de tema, hablemos de Matarazzo y su increíble trabajo al frente de la Real Sociedad. Es como si hubiera enchufado a los jugadores; parecía que recordaron de repente lo buenos que son. Desde diciembre han estado jugando como si tuvieran las luces apagadas, pero ahora parecen estar en modo competición total.
No podemos olvidarnos de Nico Williams. Verle empezando desde el banquillo en un derbi tan importante genera preocupación. Este es el momento clave para demostrar su valía antes del Mundial y ya estamos sintiendo ansiedad por cómo se presentará ante las selecciones rivales.
Por último, Oyarzabal brilló con luz propia en San Mamés; él es nuestra esperanza mundialista después de ser el héroe en la Eurocopa con su gol decisivo contra Inglaterra. Su nivel actual nos da esperanzas en este panorama incierto.
Aunque ahora toca esperar tres largas semanas para ver cómo termina esta eliminatoria… ¡qué despropósito! Cuando parece que estás inmerso en la competición y ansioso por más acción, te hacen frenar abruptamente. El calendario realmente necesita una revisión urgente.

