En un emocionante duelo en la cancha palentina, el Palmer Basket se enfrentó al tercer clasificado de la Primera FEB, pero no logró llevarse la victoria. A pesar de caer 85-69, los jugadores regresan con sensaciones positivas y la certeza de que lo mostrado en los primeros 20 minutos es el camino correcto para lo que resta de temporada.
Un inicio prometedor que se fue desvaneciendo
El encuentro comenzó con una ráfaga de energía del Palmer Basket, que tomó ventaja con un parcial inicial de 2-9. La intensidad defensiva brillaba, especialmente con un Jesús Carralero imparable que sumó 7 puntos rápidamente. Los visitantes se fueron al primer cuarto por delante (18-22) gracias a su acierto desde la línea de tres. Pero Palencia no tardó en reaccionar y se hizo fuerte en el segundo cuarto, empatando el partido poco después del minuto y medio.
A partir de ahí, aunque Scrubb recuperó momentáneamente la ventaja para el Palmer, el equipo local empezó a afianzarse y llegó al descanso con una ligera ventaja (43-40). Al volver del vestuario, parecía que el ritmo del encuentro había cambiado: Palencia logró marcar distancia rápidamente y dejó al Palmer luchando por mantenerse a flote.
Aun así, los mallorquines no se rendían fácilmente. En esos últimos diez minutos y con un marcador desfavorable (69-51), hicieron un esfuerzo admirable para intentar revertir la situación. Un pequeño destello de esperanza apareció gracias a Carralero y una defensa sólida. Pero esa luz fue breve; Jakovics golpeó desde más allá del arco y selló definitivamente el destino del partido.
Pese a todo, hay motivos para seguir adelante: este equipo ha demostrado tener carácter y habilidades para pelear contra cualquier rival. La derrota es dura, sí, pero también sirve como lección para lo que viene.

