En las Islas Baleares, hablar de justicia en catalán todavía parece un sueño lejano. Gabriel Oliver, un firme defensor de la lengua y la cultura locales, lo deja claro: «Hacer justicia en català no es algo normalizado todavía». Y es que, a pesar de los avances, aún hay un camino largo por recorrer para que el uso del idioma sea una realidad cotidiana en nuestros tribunales.
Un ecosistema lingüístico en peligro
No se trata solo de una cuestión legal; es una cuestión de identidad. Mientras tanto, la discriminación lingüística sigue haciendo estragos. Recientemente, un establecimiento de comida rápida en Palma dejó claro su postura: «Si no me hablas en español, no te entiendo». ¿Qué mensaje estamos enviando? Es hora de que nos plantemos y digamos basta a este tipo de actitudes.
Y como si fuera poco, Catalina Soler ha negado haber recibido ninguna sanción por sus comentarios hacia la Guardia Civil. En este entorno convulso donde las voces se alzan contra quienes parecen inventarse problemas donde no los hay, como ocurrió en el último pleno del Ayuntamiento de Manacor sobre el burca. Aquí nos enfrentamos a algo más que opiniones; se trata del respeto y la convivencia entre culturas.
A medida que las elecciones se acercan y los partidos buscan recuperar viejas batallas como la caza en fincas públicas o abogan por leyes que parecen ir directamente a la papelera, todos tenemos que preguntarnos: ¿hasta cuándo vamos a permitir estas situaciones?
Es hora de actuar y dejar claro que el catalán también tiene su lugar en nuestras instituciones. Es un reto pendiente pero necesario para construir una sociedad más justa e inclusiva.

