En una noche mágica en Belgrado, donde el Celta de Vigo se enfrentó al Estrella Roja, la presidenta Marián Mouriño no solo se dedicó a animar desde la grada, sino que también hizo una promesa que resonó entre los aficionados: «¡Voy a pagar la ronda!». Y cumpliendo con su palabra, ha hecho llegar a cada uno de esos casi 900 valientes que viajaron para apoyar al equipo, un obsequio muy especial.
La ronda llega a casa
Días después del encuentro, los aficionados comenzaron a recibir en sus casas unas cajas sorpresa. Al abrirlas, se encontraron con una refrescante botella de cerveza y una tarjeta personalizada que decía: «Aquí tienes la ronda que os prometí en Belgrado. Gracias por acompañarnos en esta vuelta a Europa». La firma de Marián daba un toque personal y cercano que muchos valoran.
No fue solo un gesto de marketing; fue una acción pensada para estrechar la conexión entre el club y sus seguidores. Desde su llegada a la presidencia, Mouriño ha dejado claro que su prioridad es acercarse a la afición. Utilizando el listado de entradas y los datos disponibles, el Celta logró hacer sentir especiales a todos aquellos que apoyaron al equipo en esa fría noche europea.
A pesar de las críticas frecuentes hacia algunas decisiones del club o incluso del propio fútbol moderno que parece olvidarse de los auténticos protagonistas –los aficionados– este tipo de iniciativas nos recuerdan lo importante que es mantener ese vínculo humano. En definitiva, no solo se trata de goles o victorias; se trata también del cariño y respeto hacia quienes hacen posible todo esto desde las gradas.

