Hoy, a las 18 horas, Rosalía nos ha sorprendido con su nuevo videoclip de Sauvignon blanc, una pieza que se siente como un soplo de aire fresco en medio de la vorágine materialista que a menudo nos rodea. Este es el tercer videoclip de su álbum LUX, y ha sido dirigido por Noah Dillon, un artista multifacético que ha colaborado con grandes nombres como el fallecido Virgil Abloh.
Un despertar en el desierto
La escena inicial es cautivadora: Rosalía yace en la arena del desierto, envuelta en una atmósfera casi mágica. Un Rolls Royce hace su aparición, pero lo curioso es que no hay nadie dentro; solo se levanta más polvo, como si el propio desierto estuviera vivo. En un giro asombroso, esa presencia etérea parece elevarla del suelo, dándole ese toque sobrenatural que todos hemos deseado ver alguna vez.
A lo largo del videoclip, alternamos entre esta fantasía de rescate y los momentos dentro del coche donde la cantante interactúa con unas manos masculinas negras. Muchos han hecho comparaciones con el icónico videoclip de Madonna, Like a Prayer, tocando temas de religión y espiritualidad que siempre han sido tan controvertidos.
No podemos pasar por alto las referencias religiosas: desde el crucifijo colgante hasta ese collar de perlas blancas que evoca un rosario. Cada detalle invita a pensar en una búsqueda más profunda; al final del día, ¿quién no anhela encontrar algo sagrado en este mundo?
Sauvignon blanc, además de ser una canción pegajosa y vibrante, trata sobre desprenderse de lo material: Rosalía habla sobre dejar atrás cosas tangibles como sus Jimmy Choos o incluso su piano. La voz y el piano son los verdaderos protagonistas aquí; ella repite esa idea de amor divino al expresar cómo cada uno puede encontrar la fe donde quiera.
A medida que avanza la canción, se siente ese crescendo delicado que invita a reflexionar sobre nuestras propias prioridades. Y es que cada quien interpreta la letra según su propia vivencia; así es como debe ser el arte, ¿verdad? Nos conecta sin importar nuestra historia personal.

