En un clima de desconfianza palpable y con la mirada atenta del mundo sobre sus hombros, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha dejado claro que Irán no está tras el sueño nuclear. En un discurso reciente durante las celebraciones del 47º aniversario de la Revolución Islámica, afirmó sin titubeos que su país «no busca hacerse con armas nucleares» y se mostró dispuesto a abrir las puertas a cualquier tipo de verificación.
Pezeshkian resaltó que el «muro de desconfianza» levantado por Estados Unidos ha sido un obstáculo considerable en las conversaciones entre ambos países. «La República Islámica es sincera con su gente y con la comunidad internacional», dijo. Y aunque dejó claro que Irán no se someterá a injusticias, también subrayó su deseo de avanzar hacia una región más pacífica mediante el diálogo.
Un llamado a la unidad regional
El mandatario no escatimó en elogios hacia los países vecinos que han mostrado apoyo ante las amenazas externas. Mencionó a naciones como Turquía y Arabia Saudí como aliados dispuestos a mantener la calma y evitar tensiones innecesarias. Aseguró que «los asuntos regionales deben ser resueltos por los países de la región», dejando entrever su firme postura ante cualquier interferencia extranjera.
A pesar del clima tenso provocado por anteriores intervenciones militares y bombardeos, Teherán mantiene su posición firme: están listos para negociar bajo las condiciones estipuladas por ellos mismos y siempre dentro del marco del Derecho Internacional. Sin embargo, esto no significa ceder ante presiones externas. La situación sigue siendo delicada, pero Pezeshkian parece estar decidido a buscar caminos alternativos hacia una estabilidad duradera.

