La historia del Benidorm Fest es un viaje que ha ido evolucionando con el tiempo. Hace cuatro años, el festival comenzaba con un aire fresco, donde la música tradicional y las lenguas cooficiales tenían su espacio. Recordemos a esas pandeireteiras gallegas, Tanxugueiras, que subieron al escenario con su canción ‘Terra’, dejando a muchos con la esperanza de ver una representación auténtica de España en Eurovisión. Pero, ¿qué ha pasado este 2026?
Cambio de rumbo en las propuestas
A diferencia de sus primeras ediciones, este año parece que los sonidos autóctonos han quedado relegados a un segundo plano. Aunque hay más propuestas que nunca, hasta sumar 18 entre las semifinales, la diversidad lingüística se ha visto reducida. En la primera criba celebrada recientemente en Benidorm, solo Izan Llunas y Kitai se atrevieron a incluir versos en otro idioma que no fuera el español; ¡y ni hablemos de esa conexión cultural que antes resonaba tan fuerte!
Parece que hemos perdido parte de esa esencia multicultural que nos hacía únicos. Y aunque esta edición sigue mostrando calidad escénica y propuestas interesantes como ‘Mataora’ de Rosalinda Galán —una mezcla vibrante de flamenco y pop—, ya no encontramos esos ecos del pasado donde cada actuación contaba una historia distinta.
A pesar de todo esto, también hay nuevas influencias que emergen: sonidos latinos y urbanos ocupan ahora el protagonismo del festival. Canciones como ‘Bomba de amor’ de Luna Ki dan cuenta de ello, fusionando ritmos modernos con producciones electrónicas atrevidas. Es innegable que estos nuevos estilos están marcando una pauta diferente.
A medida que avanzamos hacia la siguiente semifinal, vemos cómo algunos artistas siguen explorando sus raíces mientras otros buscan innovar dentro del panorama musical actual. Al final del día, el Benidorm Fest sigue siendo un escenario vibrante donde todos tienen algo que aportar; solo nos queda esperar si estas nuevas corrientes serán capaces de coexistir con nuestras tradiciones o si seguiremos viendo cómo se convierten en meros recuerdos.

