Imagina abrir un garaje y descubrir un pequeño tesoro que ha estado escondido durante más de tres décadas. Eso es lo que le ocurrió a Pedro Calvo, uno de los últimos directivos del Patronato, un club de baloncesto que dejó una huella imborrable en la historia del deporte mallorquín. Este equipo, nacido en 1998 como continuación del legado creado por el Padre Ventura en 1941, se desvaneció el 5 de febrero de 1993 debido a una gestión llena de problemas y decisiones desafortunadas. Pero su espíritu no se ha ido del todo.
Recuerdos que resurgen
En ese garaje de Can Pastilla, los trofeos y banderines han estado guardados en una caja de cartón, esperando el momento adecuado para volver a brillar. Hace poco, Última Hora tuvo la oportunidad de recuperar esos recuerdos junto a Calvo. En sus manos tenía copas que pertenecieron al palmarés del Patronato: títulos territoriales y copas legendarias como la Ciutat de Palma. Pese al paso del tiempo, estos trofeos aún muestran un aspecto presentable.
Entre ellos destacan coloridos banderines que evocan tiempos pasados donde el intercambio entre equipos era habitual; desde el propio Patronato hasta clubes icónicos como el Fórum de Valladolid o CAI Zaragoza. Los nombres de rivales como Cáceres y Murcia también resuenan en estas piezas llenas de historia. Jugadores memorables como Guillem Coll y Toni Servera fueron lanzados al estrellato desde este club, dejando claro que el Patronato fue mucho más que un simple nombre: fue un símbolo.
Ahora, esos trofeos ven la luz nuevamente, saliendo del olvido para recordarnos unos años en los que el Patronato llenó las gradas del Palau d’Esports de Son Moix y dejó una huella profunda en el baloncesto balear y español. Un capítulo triste pero emocionante se reescribe con cada recuerdo recuperado.

