En una jornada que prometía ser crucial, casi la totalidad de los accionistas del Levante UD se dieron cita en la Sala Fenollosa, donde aprobaron las cuentas y el presupuesto del club. Pepe Danvila, el consejero delegado y propietario del equipo valenciano, habló claro: «Si no aguantamos la categoría estaremos en un escenario muy duro». Y no es para menos.
Un panorama incierto
Durante esta Junta General Ordinaria y Extraordinaria, se discutió una ampliación de capital de 8,2 millones de euros, algo que Danvila no podrá aprovechar. Las cuentas del ejercicio 24-25 reflejan unas pérdidas alarmantes de 14,1 millones de euros. Sin embargo, hay un rayo de esperanza con la expectativa de alcanzar beneficios por valor de 18 millones al cierre de esta temporada. ¿La clave? Un aumento en ingresos provenientes de televisión y abonos, además de la adaptación al Fair Play financiero que exige la competición.
Pero lo que realmente preocupa a Danvila es el futuro si el equipo no logra mantenerse en Primera División. Reconoció sin tapujos que una caída podría llevar al club a una situación crítica: «Si se acaba la caja, el club tiene un descenso porque no paga nóminas, no paga nada», aseguró con firmeza. En sus palabras resuena una responsabilidad compartida; él mismo formó parte del consejo anterior y ahora busca generar confianza entre los accionistas basándose en tres pilares fundamentales: identidad, cantera y una afición leal que siempre responde.

