En Andratx, la tranquilidad se ha visto alterada por la presencia constante de un hombre que, a gritos y con comportamiento errático, ha decidido convertirse en el protagonista indeseado de las calles. Los vecinos no pueden más. A diario, este individuo les insulta, les incomoda y parece que su única compañía es el alcohol.
Un ciclo sin fin
A lo largo de varias semanas, las quejas han ido acumulándose. La Policía Local ha intervenido en numerosas ocasiones; incluso ha llegado a arrestarle, pero el problema persiste como si fuera una sombra que nunca se va. Este martes a eso de las 15:30 horas, el mismo hombre volvió a desafiar a la autoridad y al sentido común. Según los agentes, «va siempre alcoholizado» y «incomoda a los vecinos». Es triste ver cómo alguien lucha con sus demonios personales mientras afecta la vida diaria de toda una comunidad.
La situación escaló rápidamente en la calle Cristobal Colón. A pesar de los esfuerzos por ayudarle, él se negaba a recibir atención médica y lanzaba gritos desgarradores como «me quiero matar». En un intento desesperado por salvaguardar su salud, se llamó a los servicios médicos del PAC móvil de Andratx y también llegó una ambulancia del 061 para intentar ofrecerle ayuda. Pero aquí no acaba la historia.
Los testimonios de quienes viven allí son contundentes: este hombre habla solo por las calles e insulta indiscriminadamente, creando un ambiente tenso donde nadie se siente seguro. Sin embargo, según los informes policiales, no es considerado peligroso; es simplemente conflictivo y agresivo. «Ahora mismo está hablando solo en plena vía pública», comentan los agentes resignados. Ellos saben que sin intervención administrativa poco pueden hacer.
A medida que pasaban las horas y tras varios momentos complicados en el lugar, finalmente lograron controlar la situación hacia las 17:30. Pero esto deja una pregunta flotando en el aire: ¿cuánto más puede tolerar esta comunidad?

