Este lunes, la Clínica Veterinaria San Jorge de Sant Jordi se encontró con una visita poco habitual. Un halcón, que tiene la misión de mantener el aeropuerto libre de aves que puedan poner en riesgo los vuelos, llegó herido tras un enfrentamiento con un perro. «El pobre animal fue atacado mientras hacía su trabajo», nos cuenta Fernando Ribas, veterinario del centro.
Lo cierto es que este halcón no solo patrulla el área del aeropuerto; a veces se aventura más allá de la verja. Desgraciadamente, esta vez terminó con una falange desgarrada. «Es una especie protegida», explica Ribas, y añade que tras estabilizarlo, era imprescindible llevarlo a un especialista para poder ayudarle adecuadamente.
La intervención necesaria para su bienestar
A medida que Fernando nos relata la historia, entendemos lo delicada que fue la situación. «Al vivir en cautividad y no necesitar su falange para sobrevivir, decidimos amputarla». La clínica compartió en sus redes sociales imágenes del halcón después del tratamiento y de la parte amputada. Es realmente impresionante ver cómo queda una pata tras una intervención así.
«Si no hubiésemos procedido a la amputación, ese halcón podría haber tenido problemas serios durante toda su vida», reflexiona Fernando al finalizar nuestra conversación. Sin duda, detrás de este hecho hay mucho más que un simple accidente; es un recordatorio sobre la importancia de cuidar nuestra fauna y entender sus roles dentro del ecosistema.

