El pasado viernes, las alarmas sonaron en los barrios cercanos al I.E.S. Ses Estacions. Todo comenzó con una llamada que puso en alerta a la Policía Nacional: una madre preocupada avisó sobre un grupo de menores que supuestamente planeaba acuchillarse en las inmediaciones de Son Canals, en Palma. Pero aquí viene el giro de la historia; tras investigar, la policía no encontró rastro de agresiones ni peleas.
Un momento de confusión
A las 14:00 horas, los agentes se presentaron rápidamente en la zona, entre la calle Marquès de la Fontsanta y Aragón. Con el corazón en un puño, muchos padres temían lo peor. Sin embargo, al llegar allí, se dieron cuenta de que la situación era muy diferente a lo que se había imaginado. En lugar del caos esperado, encontraron a un grupo de chicos jóvenes, entre 12 y 15 años, reunidos sin signos visibles de enfrentamiento.
Aunque hubo una trifulca previa entre algunos de ellos, nada más. Lo curioso es que durante el registro a uno de estos menores se encontró un cuchillo; sí, eso fue real. Pero no había denuncia alguna ni constancia de lesiones en los hospitales cercanos tras consultarlos.
Así las cosas, los investigadores han comenzado a indagar sobre posibles amenazas relacionadas con esta reunión y si realmente existió esa intención violenta entre los jóvenes. El menor al que le fue confiscado el cuchillo ha sido sancionado y sus padres han sido informados.
La comunidad respira aliviada ante la noticia que acaba transformándose en un simple rumor descontrolado. ¿Quién sabe? Quizás todo esto sirva para reflexionar sobre cómo pequeñas chispas pueden encender grandes incendios cuando menos nos lo esperamos.

