Andrew E., un joven de 31 años originario de las Bahamas, ha encontrado su hogar en las calles de Mallorca. Desde su llegada en un crucero hace unos meses, no ha parado de meterse en problemas. Y lo que es peor, parece que no tiene intención de cambiar su rumbo.
La semana pasada, la Policía Nacional lo arrestó por hacer un simpa en un herbolario de Porto Pi, llevándose 200 euros sin pagar. Pero esto fue solo el comienzo. La madrugada del domingo, alrededor de las 2:00 a.m., volvió a ser capturado por intentar robar en una vivienda. Un vecino, preocupado por ver a un hombre con rastas merodeando y comportándose de manera sospechosa cerca de su casa en la carretera de Valldemossa, decidió llamar a la policía.
Un ciclo sin fin
Al llegar al lugar, los agentes vieron cómo Andrew se deshacía rápidamente de una bolsa del hospital Son Espases y saltaba la valla hacia un chalet. Dentro, se encontró con una mujer que dormía junto a su familia. Fue entonces cuando los policías lo sorprendieron y lo detuvieron por robo con fuerza.
A pesar del revés legal, Andrew no tardó mucho en volver a sus andanzas. Tras salir libre el mismo domingo, decidió darse un capricho y comer unos espaguetis en La Tagliatella. Sin embargo, al momento de pagar la cuenta—que ascendía a 35 euros—se levantó y declaró que no tenía intención alguna de abonar lo consumido. Esta vez fue la Policía Local quien tuvo que intervenir nuevamente para detenerlo por estafa.
Parece claro que Andrew E. sigue imparable en su camino delictivo y no muestra signos de querer detenerse… ¿Qué será lo próximo?

