El Espanyol regresó de su visita a Villarreal con una derrota que dolió más que un golpe en el corazón. Un 4-1 contundente que deja al equipo blanquiazul atrapado en una racha de seis partidos sin conocer la victoria, y que pone aún más presión sobre los hombros de Manolo González. En rueda de prensa, el técnico no ocultó su frustración: «Cuando nos hemos ido arriba, nos han matado», decía con la voz entrecortada por la rabia.
Los errores no se pueden permitir
González se mostró especialmente crítico con los errores defensivos que costaron tan caro al equipo. «No podemos permitirles hacer 20 contras y estoy muy caliente por todo esto», afirmó, dejando claro que la fragilidad en defensa debe ser corregida urgentemente. Los goles del Villarreal, según él, eran acciones totalmente evitables: «Ellos iban con todo a cualquier acción y nosotros hemos de recuperar esto».
La afición desplazada a Vila-Real también mereció palabras de agradecimiento por parte del entrenador. Sin embargo, el sabor amargo de este encuentro pesaba demasiado: «La primera parte no era para irte 2-0 al descanso», continuó González, reflejando la decepción que todos compartimos tras ese partido.
A pesar del panorama sombrío, hay destellos de esperanza como el debut de Cyril Ngonge. El técnico confía en su capacidad para aportar algo diferente al juego del equipo: «Creo que nos dará nivel en el uno contra uno y espero que sume porque nos hace falta».
En resumen, mientras el Espanyol busca revertir esta situación crítica, queda claro que deben aprender rápidamente de sus errores si quieren seguir compitiendo. Es tiempo de volver a las bases y encontrar esa chispa perdida antes de que sea demasiado tarde.

