En una jugada que no ha pasado desapercibida, Estados Unidos ha hecho saber este lunes que ha confiscado un petrolero conocido como ‘Aquila II’, que estaba en su lista de sanciones, mientras navegaba por las aguas del océano Índico. Este buque es parte de lo que Washington denomina la ‘flota fantasma’ rusa y zarpó el 3 de enero desde Venezuela.
El Departamento de Defensa publicó en sus redes sociales los detalles de esta operación. Aseguraron que durante la pasada noche, las fuerzas militares estadounidenses llevaron a cabo una intercepción y abordaje del ‘Aquila II’ sin contratiempos. En sus propias palabras, dejaron claro que «cuando el Departamento de Guerra habla de cuarentena, es porque va en serio».
Un seguimiento constante
La advertencia fue contundente: «Nada detiene al Departamento de Guerra en la defensa de nuestra Patria, ni siquiera los océanos más lejanos». Y es que el petrolero supuestamente había violado la cuarentena impuesta por el expresidente Trump sobre barcos sancionados en el Caribe. «Este barco huyó. Lo seguimos y lo cazamos desde el Caribe hasta el océano Índico», contaron desde la institución.
Añadiendo más leña al fuego, subrayaron que «ninguna otra nación tiene la capacidad para imponer su voluntad donde sea necesario». Con orgullo, proclamaron su poderío marítimo: «Por tierra, aire o mar, nuestras Fuerzas Armadas os encontrarán y harán justicia. Antes de que logréis dejarnos atrás, os quedaréis sin combustible».
El ‘Aquila II’, bajo bandera griega y panameña, está acusado de estar involucrado en la exportación ilegal de petróleo crudo ruso desde varios puertos estratégicos. De acuerdo con las bases de datos estadounidenses sobre sanciones, este petrolero formaba parte del grupo selecto que partió hacia destinos inciertos a pesar del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos.

