En una mañana que prometía ser como cualquier otra, un grupo de usuarios de la residencia de Son Güells se armó de valor para cruzar el semáforo de Son Malferit. Sin embargo, el tiempo que tenían para hacerlo era escaso y, con cada segundo que pasaba, la sensación de urgencia se hacía más palpable. ¿Por qué? Porque esa situación no es solo un simple inconveniente; es una lucha diaria por la movilidad en una zona que merece ser escuchada.
Un recorrido lleno de realidades
El Ajuntament de Palma, a través del coordinador del distrito de Llevant, Youba Sissokho, ha decidido poner manos a la obra. Junto a técnicos del área de Infraestructuras, recorrieron las calles que tanto preocupan a los habitantes. Y no fue solo un paseo; fue un momento crucial para ver las carencias y las necesidades que claman por atención.
Los residentes hicieron hincapié en lo evidente: los semáforos simplemente no dan abasto. Las personas con sillas de ruedas o muletas necesitan más tiempo para cruzar y eso es algo que se debe resolver ya. Además, no se puede olvidar la urgencia por mejorar las frecuencias y paradas del autobús EMT para facilitar la vida a aquellos con movilidad reducida.
Pero esto no termina aquí. Los internos también señalaron el estado lamentable de las aceras, invadidas por raíces y coches. ¡Es hora de actuar! Ellos proponen soluciones sensatas como instalar elementos disuasorios para reducir la velocidad en la zona o crear un carril cívico que conecte Son Güells con Son Ferriol y Palma. También pidieron espacios amigables para mascotas y más control sobre terrenos vacíos.
A pesar del panorama desalentador, hay esperanza. Los colectivos agradecieron sinceramente el interés mostrado por Cort al escuchar sus demandas. Al final del día, lo que está en juego es mucho más que infraestructura; se trata del derecho básico a moverse libremente en un espacio donde cada vez hay más gente viviendo, especialmente con el aumento notable del asentamiento de caravanas.
Todavía queda trabajo por hacer y este encuentro ha sido solo el comienzo. La voz vecinal resuena fuerte y claro: ¡es momento de cambiar!

