En un acto que ha resonado con fuerza, Vicenç Vidal y Neus Truyol, representantes de Més per Palma, han levantado la voz este lunes para exigir que las viviendas en Mallorca se vendan «solo para vivir o alquilar a precio social». Su propuesta es clara: hay que declarar a Mallorca como zona tensionada, lo que implicaría limitar la venta de propiedades solo a quienes realmente necesiten un hogar. ¿La razón? Frenar la especulación que está destrozando el tejido social.
Medidas concretas ante una crisis palpable
Durante su intervención, Truyol no ha dudado en proponer también un incremento de los impuestos sobre plusvalías y el IRPF para aquellas transacciones claramente especulativas. «La compra de vivienda debe estar destinada a residencias habituales o fines sociales. No podemos permitir que se tiren por la borda 400.000 euros de beneficios con solo 7.000 euros en impuestos”, argumentó con firmeza.
Pero eso no es todo; los números son alarmantes. Este año se prevé que más de 24.000 contratos de alquiler finalicen, dejando a inquilinos vulnerables en situaciones críticas, obligándolos a enfrentarse a subidas anuales desorbitadas. Mientras tanto, el precio medio del metro cuadrado ha aumentado un 10% en solo un año.
Vidal dejó claro que esto va más allá de cifras: “Se está priorizando la inversión sobre el derecho a vivir. Necesitamos poner fin a esta locura”. Relató incluso cómo una vivienda en Sa Pobla fue retirada del mercado después de recibir múltiples ofertas, solo para reaparecer horas más tarde con un precio inflado de 100.000 euros. “Es evidente que estamos ante una burbuja alimentada por intereses externos”, aseguró.
Aquí no se trata solo de falta de herramientas; es una cuestión de voluntad política y compromiso con nuestra comunidad. La lucha contra la especulación empieza ahora, y Més per Palma quiere ser parte activa del cambio necesario.

