En un giro inesperado de los acontecimientos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha dudado en expresar su alegría por la reciente victoria de Sanae Takaichi, la nueva primera ministra japonesa. «¡Felicidades por esa aplastante victoria!», publicó Trump en sus redes sociales, dejando claro que la líder del Partido Liberal Democrático ha conseguido algo realmente notable al obtener 310 de los 465 escaños en las elecciones del domingo pasado.
Un apoyo que resuena más allá del océano
Con entusiasmo palpable, Trump destacó lo honrado que se siente al poder apoyar a Takaichi en su camino. Ella misma no se quedó atrás y le dedicó unas palabras de agradecimiento tras conocerse los resultados. No es para menos: con esta supermayoría, no solo puede gobernar con total autonomía, sino también impulsar leyes sin depender del Senado y hasta plantearse una reforma constitucional.
Esta relación entre ambos parece ir más allá de lo político. La agenda conservadora que Takaichi promueve —esa idea de paz a través de la fuerza— guarda un notable eco con las políticas impulsadas durante la administración Trump. Este respaldo no llega solo desde Washington; líderes como Giorgia Meloni, primera ministra italiana, o Narendra Modi, primer ministro indio, también han expresado sus felicitaciones.
Así que aquí estamos: un nuevo capítulo en Japón donde Takaichi tiene el timón y el mundo observa cómo se desarrollará esta historia política cargada de expectativas. Porque si algo está claro es que el rumbo que tome podría marcar la pauta para muchos otros países en este entramado global tan interconectado.

