En un rincón de Mallorca, donde las leyendas y el viento del otoño se entrelazan, surge ‘Vaciolipsis’, la nueva novela de Javier Muñoz Chumilla. Esta historia no es solo una lectura; es un viaje por los paisajes emocionales de la isla, un homenaje a esos relatos que nuestros abuelos solían contarnos al caer la noche. Es un grito claro y nítido para regresar a esos ritmos naturales que parecen olvidados en este mundo acelerado.
Un canto a lo ancestral
A través de sus páginas, Muñoz Chumilla nos invita a explorar un universo donde lo mítico se mezcla con lo contemporáneo. En este lugar, encontramos ninfas y criaturas del imaginario popular que dan vida a una crítica mordaz hacia el monocultivo turístico que ha despojado a Mallorca de su esencia. La novela nos recuerda cómo hemos tirado a la basura nuestra conexión con el territorio, convirtiéndolo en mero recurso en lugar de hogar.
El autor utiliza el otoño como símbolo: ese tiempo mágico donde la tierra respira y habla, invitándonos a escuchar sus historias caídas como hojas. Cada narración resuena con fuerza, recordándonos que aquellos cuentos compartidos son parte vital de nuestra cultura. ¿No es cierto que cuando escuchamos esas voces antiguas, sentimos cómo se mantiene viva nuestra identidad?
La trama gira en torno a Clara, una superviviente en un mundo transformado tras un apocalipsis. En su camino por la isla, debe enfrentarse no solo a otros humanos luchando por sobrevivir, sino también a seres surgidos del mismo folklore mallorquín que ahora cobra nueva vida. Con cada relato recopilado durante su travesía, Clara va armando una memoria colectiva que se niega a desaparecer.
‘Vaciolipsis’ no es solo una novela; es una llamada urgente para volver atrás y abrazar nuestras raíces antes de que sea demasiado tarde. Nos desafía: ¿estamos listos para detenernos y recordar? Porque en esta búsqueda por lo esencial radica nuestro futuro.

